DOMINGO
DE PASCUA - LA RESURRECCIÓN DE JESÚS- CICLO A - 2020
¡Aleluya! Cristo nuestro amor y nuestra esperanza ha
resucitado!
PRIMERA LECTURA – Hechos 10,34. 37-43
-
Pedro ha llegado a la casa de Cornelio, que es todavía
gentil, pero que tiene interés en conocer más de la nueva fe.
-
En el sueño que leemos antes de este episodio, una voz le
dice a Pedro que mate y coma de unos animales, considerados impuros por los
judíos. Pedro no entiende y se niega. Esto se repite por tres veces, hasta que
alguien llama a la puerta de la casa y son los enviados de Cornelio.
-
Pedro considera que, como buen judío que es, no puede
contaminarse con alimentos impuros. Muchos de nosotros nos parecemos a él, no
en cuanto a los alimentos, pero si en cuanto a ciertas personas que no
consideramos dignas de que nosotros nos acerquemos a ellas. Como Pedro no nos
damos cuenta de cuanta hipocresía esto revela. Por un lado digo que todos somos
pecadores, y por otro parece ser que hay unos más pecadores que otros…. Pero
para que se nos perdonen los pecados pequeños o grandes Jesús ha tenido
que morir en la cruz.
-
Pedro va y les predica lo que ha predicado varias veces
ya a un auditorio creyente judío, pero ahora extiende esta proclamación a un
auditorio de gentiles.
-
Les explica lo acaecido en toda Judea, empezando por
Galilea. Galilea el lugar que Jesús y sus apóstoles consideran que es su casa,
su lugar familiar, en el evangelio Jesús les dirá de regresar a Galilea para
encontrarse con Él. También nosotros necesitamos regresar al lugar del primer
encuentro, ese lugar que seguramente no es material, donde nos sentimos en casa
con el Señor.
-
Les dice como Jesús pasó haciendo el bien, como el
Espíritu lo había ungido y estaba con Él
-
Les cuenta como fue condenado a morir en la cruz, pero
como Dios lo resucitó al tercer día.
-
Pedro les dice que todo el que cree en Jesús, sea quien
sea, recibe en nombre de Jesús el perdón de sus pecados.
-
Ésta es la razón de la encarnación, reconciliarnos con Dios perdonando nuestros
pecados que carga sobre si mismo.
-
Jesús ha venido para que tengamos vida conociendo al
Padre, pero nosotros los seres humanos no nos gusta un Dios que siempre
perdona, siempre ama, siempre espera, porque esto nos llama
a nosotros a hacer lo mismo y, tantas veces, no queremos.
-
En el relato de Cornelio se nos muestran los frutos de la
redención de Cristo, hecho concreto en una familia que acepta la fe.
Salmo Responsorial
- Salmo 117, 1-2. 16ab-17. 22-23
R. (24) Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno,
porque tu misericordia es eterna.
Diga la casa de Israel:
"Su misericordia es eterna".
R. Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es nuestro orgullo.
No moriré, continuaré viviendo
para contar lo que el Señor ha hecho.
R. Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
La piedra que desecharon los constructores
es ahora la piedra angular.
Esto es obra de la mano del Señor,
es un milagro patente.
R. Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno,
porque tu misericordia es eterna.
Diga la casa de Israel:
"Su misericordia es eterna".
R. Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es nuestro orgullo.
No moriré, continuaré viviendo
para contar lo que el Señor ha hecho.
R. Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
La piedra que desecharon los constructores
es ahora la piedra angular.
Esto es obra de la mano del Señor,
es un milagro patente.
R. Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
v Salmo que canta el
triunfo de Jesús, nuestro Dios, sobre la muerte y el pecado
v Le damos gracias porque
es bueno
v Porque su diestra es
poderosa
v Él es la piedra angular,
desechada por los constructores.
SECUENCIA
Ofrezcan
los cristianos ofrendas de alabanza
A gloria
de la víctima propicia de la Pascua.
Cordero
sin pecado que a las ovejas salva,
A Dios y
a los culpables unió en nueva alianza
Lucharon
vida y muerte en singular batalla
Y, muerto
el que es la vida, triunfante se levanta
“¿Qué has
visto de camino, María, en la mañana?”
“A mi
Señor glorioso, la tumba abandonada
|
Los
ángeles testigos, sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras, mi amor y
mi esperanza!
Venid a
Galilea, allí el Señor aguarda;
Allí
veréis los suyos la gloria de la Pascua”.
Primicia
de los muertos, sabemos por tu gracia
Que estás
resucitado; la muerte en ti no manda.
Rey
vencedor, apiádate de la miseria humana
Y da a
tus fieles parte en tu victoria santa.
|
v En las grandes
solemnidades la Iglesia tiene una secuencia que se recita antes de leer el
evangelio.
v Cantadas o recitadas son
una obra de arte de la poesía y en el caso de la que estamos viendo ahora, la
música también es muy hermosa.
v Esta secuencia se llama
“Victimae paschali laudes” que son las tres primeras palabras con que empieza
“alabanza a la víctima de la pascua”.
v Fue compuesta en el siglo
XI y se atribuye a tres diferentes autores.
v Al leerla vemos que nos
cuenta el misterio de la redención.
v Se le pregunta a María
Magdalena qué has visto y
v Ella confiesa la fe en la
resurrección, ha visto al Señor resucitado que invita a los suyos a un
encuentro en Galilea.
v Galilea
o
lugar concreto de la geografía, pero lugar de la
geografía del espíritu.
o
Lugar del primer encuentro,
o
allá han de regresar para encontrar de nuevo el
entusiasmo, la alegría, la energía y el valor para anunciar lo que ni ojo ha
visto jamás, ni oído ha oído jamás
o
encuentro que les hará capaces de proclamar que nuestro
Dios nos ha salvado, que está entre nosotros, y en nosotros y que camina y
caminará con cada uno de nosotros hasta
el final de la historia.
o
Galilea, lugar donde Pedro podrá confesar su amor a su
amigo y Señor, después de haber experimentado lo profundo de la miseria humana
negando conocer a aquel a quien tanto amaba.
v Sí, regresemos nosotros
también a nuestra Galilea, cada cual sabe cuál es, y allí encontraremos al
Resucitado, nuestro amor y nuestra esperanza.
EVANGELIO –
Juan 20,1-9
-
María Magdalena es la primera testigo de la resurrección.
Encuentra la piedra quitada, no nos dice Juan que ella entre, sino que va a decir
a Simón Pedro y al otro discípulo que
tal vez se han llevado el cuerpo del Señor.
-
Su palabra es aceptada y Pedro con el otro discípulo se
ponen en camino
-
El otro discípulo que aquí el evangelista identifica con
“el discípulo amado, o muy amigo de Jesús”
o llega antes que Pedro, seguramente porque es
más joven y puede correr más
o Pero no entra, espera que
entre Pedro primero
o Cuando finalmente puede
entrar nos dice que “vio y creyó”
o ¿Qué vio? La tumba vacía
o ¿Qué creyó? La
resurrección.
§ Dice un biblista, Luis
Alonso Schöekel, que más que creer de acuerdo al tiempo del verbo griego
empleado por el autor del evangelio, significa
empezó a creer.
§ Este creer es incipiente,
es de un principiante, pues se basa en ver la tumba vacía más que en la palabra
de Jesús. También nace así en nosotros la fe que primero se basa en cosas
concretas y palpables o sensibles, y luego pasa al terreno de la fe sin ver.
§ La fe crece en nosotros a
lo largo de la vida si no nos apoyamos en nosotros y nos agarramos del Señor para no perderla.
RINCON CLARETIANO
Hijas mías, ámense unas a
otras como hija que son del amor. ¿Quién les ha reunido en esta santa compañía
sino el amor? Amen pues hijas mías a sus hermanas… Venerable María Antonia París, Fundadora de las
Misioneras Claretianas, Constituciones
Primitivas en Escritos p. 458.
Señor mío, Tú eres mi amor, mi honra, mi esperanza, mi
refugio. Tú mi vida, mi gloria, mi fin, mi Maestro, mi Padre, mi amor. St. Antonio
María Claret, Fundador de las Misioneras Claretianas, Autobiografía.
BIBLIOGRAFÍA
CLARET, Antonio María Claret, Autobiografía.
PARIS, María Antonia, Autobiografía
SCHÖKEL, Luis Alonso, Comentario a La Biblia de nuestro Pueblo.
FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN
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